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Oferta de lanzamiento: hasta -50 % esta semana · Envío gratuito

Llevaba quince años posponiéndolo. Me bastó una tarde.

Cómo digitalicé por fin las diapositivas de mi padre, en la mesa de la cocina y sin ordenador. Y por qué usted también puede hacerlo.

La caja de diapositivas de mi padre
La caja de mi padre. Quince años en el armario del pasillo.

En algún lugar de su casa hay una caja de diapositivas.

Sabe que tendría que ocuparse de ella.

Pero cada vez que ha mirado cómo digitalizarlas, le ha parecido más complicado de lo que esperaba. Así que deja de buscar y la caja se queda donde está.

Lo sé porque a la mía le pasó exactamente eso. Durante quince años.

Era la caja de mi padre. Sus diapositivas de los años sesenta y setenta, guardadas en cajitas de cartón, con su letra en las etiquetas: «Bretaña 69», «Navidad 72», «Los niños».

Cuando nos dejó, la caja acabó en mi casa. Y se quedó en el armario del pasillo.

Lo que había encontrado hasta entonces

Si alguna vez ha buscado, ya sabe cómo sigue la historia.

Los laboratorios a distancia: le piden que mande sus originales por correo, le cobran por diapositiva y se pasa tres semanas esperando, cruzando los dedos para que el paquete llegue.

Los escáneres planos: un programa que instalar, unos ajustes, un ordenador que tiene que estar a la altura y un vídeo de veinte minutos para entender la primera imagen.

Las aplicaciones del móvil: una foto borrosa de una diapositiva sujeta delante de la ventana.

Cada vez me decía: «Ya me pondré con ello más adelante».

Lo que nadie me había dicho

Cada año que las diapositivas siguen en su caja, se vuelven un poco más difíciles de salvar.

Los colores se alteran. El rojo va ganando terreno. La película se vuelve frágil.

Una diapositiva que hoy parece estar bien estará, dentro de cinco años, más estropeada que ahora.

No se lo digo para asustarle. Lo más probable es que casi todo lo que hay en su caja siga en buen estado.

Pero cuando por fin abrí la mía, algunas diapositivas del fondo ya se habían vuelto rosadas. Para esas ya era tarde.

Ese día dejé de posponerlo.

Diapositivas colocadas en el soporte, bajo la lámpara
Las del fondo se habían vuelto rosadas. Las demás seguían esperando.

Tres semanas comparando

Leí comparativas, foros, fichas técnicas. Muchos aparatos «funcionan». Pero todos parecían exigirme algo: un ordenador, un programa, paciencia.

Estuve a punto de tirar la toalla una vez más.

Y entonces di con un pequeño aparato del que nadie hablaba en todo lo que había leído. Un cubo negro, con su propia pantalla.

El Escáner de Recuerdos Velova.

Comparado con todo lo demás, parecía casi demasiado sencillo.

Se coloca la diapositiva en el soporte. Se introduce el soporte en la ranura. Se pulsa el botón. Tres segundos después, la foto aparece en la pantalla y queda guardada en la tarjeta de memoria.

Y ya está. Sin ordenador. Sin programas.

El soporte se introduce en la ranura del escáner
El soporte entra en la ranura. Un botón. Y aparece la foto.

Sinceramente, no me lo acababa de creer. Así que leí las opiniones.

«Soy negada para la tecnología y lo entendí en cinco minutos».

«Tengo setenta y dos años. El manual se lee sin lupa».

«Doscientas diapositivas el primer fin de semana».

Gente como yo. Lo pedí.

La primera foto

El paquete llegó unos días después. Lo dejé en la mesa de la cocina. En la caja venía todo: el aparato, el soporte para diapositivas, el soporte para negativos, los cables y el cepillo.

Y en mi correo, el manual en español, con letra grande.

Cogí la primera diapositiva de la cajita «Bretaña 69». La coloqué en el soporte. Metí el soporte en la ranura. Pulsé el botón.

Tres segundos.

Y allí estaba. Mi padre, a los veintiocho años, con la camisa abierta, en una playa en la que yo nunca he estado. Se reía.

Nunca lo había visto así.

Foto de familia en la playa, 1969
Bretaña, 1969. Nadie había vuelto a ver esta foto en cuarenta años.

Me quedé un buen rato delante de esa pequeña pantalla.

En esas cajas hay momentos que nadie ha mirado en décadas. Algunos, quizá nunca.

Una tarde. Y luego otra.

No lo hice todo de golpe. Una hora el sábado. Unas cuantas diapositivas por la noche. Otra tanda el domingo por la mañana, con el café.

En ningún momento se me hizo pesado. Cada diapositiva es una pequeña sorpresa.

Al tercer fin de semana, la caja estaba vacía. Todo estaba en la tarjeta de memoria. Listo.

Quince años posponiéndolo. Tres fines de semana para hacerlo.

Lo primero que hice fue mandarle las fotos a mi hermano. Vive a tres horas de mi casa. No nos llamamos tanto como deberíamos.

Me llamó esa misma noche. Estuvimos una hora al teléfono.

Eso lo consiguió una foto de 1969.

Piense en quién recibirá la primera foto. Y en lo que le dirá al verla.

Ver el Escáner de Recuerdos

Oferta de lanzamiento: hasta -50 % · Satisfecho o reembolsado: 30 días · Envío con seguimiento gratuito

Cómo funciona, en la práctica

Paso 1

Coloque la diapositiva, o la tira de negativos, en el soporte incluido.

Paso 2

Introduzca el soporte en la ranura y pulse el botón.

Paso 3

Tres segundos después, la foto está en la pantalla y en la tarjeta de memoria.

Un truco que descubrí enseguida: ir preparando el siguiente soporte mientras se guarda la foto. Así casi nunca hay que parar.

Lo que marca la diferencia con todo lo que había probado

  • Las películas descoloridas reviven. La corrección automática reaviva los colores, incluso en diapositivas que yo ya daba por perdidas.
  • Sin ordenador y sin conocimientos técnicos. Si sabe pulsar un botón, sabe usarlo.
  • Sus originales nunca salen de su mesa. Nada que enviar, nada que esperar, ni dedos que cruzar.
  • Puede ver cada imagen justo cuando se digitaliza, en la pantalla integrada.
  • Todo se guarda en la tarjeta de memoria SD. El escáner se conecta al televisor con el cable incluido, y la tarjeta se lee en un ordenador o se lleva a una tienda de fotografía.
  • Diapositivas de 35 mm y negativos de 35 mm, en color y en blanco y negro. Los dos soportes vienen en la caja.
El contenido de la caja: escáner, dos soportes, cables, cepillo
Todo lo que trae la caja. No hace falta comprar nada más.

«¿Y a mí me va a funcionar?»

«Mis diapositivas son muy antiguas y están descoloridas».
Sí. La corrección automática está pensada precisamente para eso. Una película muy estropeada seguirá estropeada, ningún aparato hace milagros, pero la imagen quedará a salvo antes de que sea demasiado tarde.
«Lo que tengo son negativos, no diapositivas».
Sirve para ambos. El soporte para negativos viene incluido, tanto para color como para blanco y negro.
«La tecnología no es lo mío».
Un botón. El manual en español, con letra grande, le guía paso a paso. Y una persona de verdad le responde en español, los siete días de la semana, hasta que tenga su primera foto digitalizada.
«¿Y mis fotos en papel?»
No, y preferimos decírselo claramente: el aparato lee películas, es decir, diapositivas y negativos. No las copias en papel. Si sus recuerdos son cajas de diapositivas y sobres de negativos, está hecho exactamente para eso.
Ese momento nadie se lo cuenta de antemano.

Volvieron a abrir sus cajas

★★★★★Michel R. ✓ Comprador verificado

«Muy eficaz y fácil de usar. La calidad de las imágenes es muy satisfactoria. La pantalla permite ver bien las correcciones que se pueden hacer».

★★★★★Gérard M. ✓ Comprador verificado

«Paquete completo, todo funciona perfectamente. El manual viene ilustrado como un tebeo, es prácticamente intuitivo».

★★★★★Sylvie D. ✓ Comprador verificado

«Pedido recibido rápidamente, bien embalado. Perfecto para lo que yo quería: salvar mis recuerdos».

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Hasta -50 % esta semana · Satisfecho o reembolsado: 30 días

Dónde encontrarlo y a qué precio

El Escáner de Recuerdos Velova solo se vende en su web oficial, velova.fr. No lo encontrará en tiendas.

Cuando pedí presupuesto a un laboratorio, me hablaron de varios cientos de euros solo por la caja de mi padre. A tanto la diapositiva. Antes incluso de ver una sola imagen.

Aquí se paga una sola vez. Toda su colección, en casa, a su ritmo, durante todo el tiempo que quiera. Y la de sus padres, la de su hermana, la de sus vecinos.

Por el lanzamiento, esta semana el aparato está a mitad de precio.

Pack Esencial

129,99 € 259,99 €
  • El escáner, los dos soportes y los cables
  • Las 3 guías de regalo
  • Tarjeta SD no incluida
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El más elegido

Pack Confort

149,99 € 299,99 €
  • Todo el Pack Esencial
  • Tarjeta SD de 32 GB incluida (unas 15 000 fotos)
  • Listo para escanear en cuanto abra la caja, sin comprar nada más
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Ideal para regalar

Pack Familia

169,99 € 339,99 €
  • Todo el Pack Confort
  • Segunda tarjeta SD de 32 GB
  • Una tarjeta para guardar y otra para regalar a sus hijos
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De regalo con cada pack

Tres guías escritas para terminar el trabajo, no solo para empezarlo: el Plan de Digitalización Familiar (ordenar cuarenta años de fotos sin perderse), Álbumes para Compartir (de la tarjeta de memoria a los álbumes impresos y al pase de fotos en el televisor) y Reavive sus Fotos Antiguas.

Guía 1: El Plan de Digitalización FamiliarGuía 2: Álbumes para CompartirGuía 3: Reavive sus Fotos Antiguas

Y el manual completo en español, con letra grande e ilustrado paso a paso.

Riesgo cero

Pídalo, digitalice su primera caja, enséñele las fotos a su familia. Si no le convence, devuélvalo en un plazo de treinta días: le devolvemos su dinero, sin discusiones.

✓ Satisfecho o reembolsado: 30 días✓ Envío con seguimiento gratuito: España peninsular e Islas Baleares✓ Atención en español 7 días a la semana✓ Pago seguro

La caja no se va a digitalizar sola

Lleva años ahí. Y con el tiempo no va a mejorar.

Yo tardé quince años en empezar. Y tres fines de semana en terminar.

Empiece este fin de semana.

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Stock de lanzamiento limitado · Envío con seguimiento gratuito · Satisfecho o reembolsado: 30 días